Patrimonio de la humanidad

La Compostela que conocemos hoy día es una ciudad barroca, de finales del XVII y principios del XVIII, una ciudad cuya teatralidad, y el juego de luces y sombras sobre sus fachadas, hace que sea muy distinta de día y de noche. La plaza del Obradoiro, corazón y símbolo de la ciudad, a pesar de sus cuatro estilos diferentes, consigue mantener una cierta unidad, posiblemente gracias a la omnipresencia del granito.

Aparte de la enorme repercusión que en su día tuvieron las visitas de Juan Pablo II, hay dos hechos que sin duda han cambiado el destino de Santiago y el Camino que a ella conduce (compendio en realidad de cualquier vía de aproximación a la ciudad). Ellos fueron: la declaración del casco histórico como Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985; y ya en 1993, en pleno Año Santo, el Camino Francés es también declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Previamente, en 1987, el Consejo de Europa había declarado el Camino de Santiago Primer Itinerario Cultural Europeo. Esto provocó la implicación en una tarea de promoción sin precedentes, de todas las Comunidades Autónomas por cuyo territorio transcurre la ruta Jacobea que conduce al Campus Stellae. El Xacobeo 93 supuso el nacimiento de una marca reconocida a nivel internacional.

Precisamente en el año 1993 surgió también El Instituto Europeo Campus Stellae – IECS, animada por ese espíritu europeísta y universal que desde siempre ha acompañado al Camino. El espíritu que animó al escritor alemán Goethe a afirmar que “Europa se hizo peregrinando a Compostela”, o el gran Dante Alighieri, que escribió que solo merecían considerarse peregrinos los que viajaban a Santiago de Compostela. Desde entonces, poco a poco a lo largo de los años una serie de hitos han ido ampliando sus horizontes, y construyendo los pilares de una institución acorde con los aires europeístas que envuelven a la ciudad de Santiago a lo largo de su historia.