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Poco se conoce de los orígenes prerromanos de Santiago de Compostela, lo que si se sabe es que tuvo tres nombres: el primero, Libredón, que para algunos sería céltico, entre los siglos IX y XI se le llama Arcis Marmoricis; y ya a partir de 1065, el Rey Fernando I, rey de Castilla y León, hizo público un documento en el que aparece como Compostella.

Su toponimia es bastante discutida. El Cronicón Iriense (XI-XII) lo deriva de "compositum tellus, "tierra compuesta o hermosa". Aunque en latín esta acepción se asocia más bien a "cementerio". En el XII la crónica de Sampiro dice de Compostella, "id est bene composita", ciudad "compuesta, bien construida". Y por último la más popular, y, aquélla que nos acompañará en este periplo histórico, es la que se refiere a "Campus Stellae".