SAYÁNS

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Breve Reseña Histórica

Ricardo Pereira Sayáns nace en Santiago de Compostela el 23 de enero de 1933.
A los 21 años se traslada a vivir a Madrid donde se forma primero como escultor en el estudio de Victor de los Rios (1909-1996). En su vida en Madrid frecuenta los galerias de arte, museos y lugares de reunión de los jovenes artistas de la época.
En 1956 en su afán de conocer mundo viaja por países del mediterraneo, y Africa, donde queda prendado de una manera especial por la luz y el paisaje, que posteriormente se reflejará en su obra. Esto último predomina sobre la presencia del ser humano.
De regreso a Madrid en el año 1959, se presenta y aprueba la oposición de profesor de dibujo técnico y artístico, siendo al poco tiempo nombrado catedrático de esta especialidad y director del departameto, puesto que ocupa hasta el año 2003. Desde esta fecha su dedicación se ha centrado exclusivamente en el trabajo artístico en su estudio en Santiago.
A lo largo de estos años combina la labor profesional con la artística realizando varias exposiciones individuales en distintas ciudades gallegas, españolas y europeas. Así como muestras colectivas.

Sayáns, respirando naturaleza.

Llama la atención que en un lugar tan lluvioso como Santiago de Compostela, surja un pintor tan devoto de la luz. Con Sayans, estamos ante un pintor atípico; un pintor no adscrito a vanguardias, realista y figurativo.

Fiel a su formación inicial en el taller de escultura de Víctor de los Ríos, escultor de gran personalidad, Sayans, optará finalmente por la pintura para expresar su peculiar visión de su tierra natal, Galicia; aunque sabrá alejarse de los pintores costumbristas para forjar su propia idiosincrasia.

Sayáns hace de los paisajes que le rodean su fuente de inspiración; Santiago de Compostela, y sus alrededores se convierten en su objeto de deseo, y el cielo adquiere un gran protagonismo. Son los suyos cielos tibios, empedrados, con un azul tenue que se funde con las blancas nubes, y que desprenden un cierto aire nostálgico. Una luz cenital que lo envuelve todo. Llama la atención como en sus cuadros huye de los tópicos gallegos; del cielo gris plomizo que tantas veces puebla esta tierra, para centrarse en sus días más luminosos, que como las meigas, “haberlos los hay”. La tierra se torna fértil, con una generosa y frondosa vegetación, y donde como no podía ser de otra manera, predomina el verde. Se aleja de la imagen de ese mar bravío e impenitente que rodea a Galicia, y que ha dado nombre a una legendaria parte de su costa, la Costa de la Muerte . Su visión es mucho más amable, transmite calma en consonancia con sus cielos y sus verdes campiñas. Cuando uno contempla uno de sus paisajes, no puede por menos que sentir tranquilidad, quietud. Ya sea en esos rincones cargados de romanticismo, de melancolía, o en esas arquitecturas en piedra, otro tema muy trabajado, y que sin duda encuentra una inspiración perfecta tanto en la típica arquitectura rural gallega, como en los rincones de Compostela.

Ese gusto por las escenas luminosas, por la luz que impregna su obra, le llevará a una feliz fusión con el dibujo, que lo aleja un tanto de los patronos impresionistas, donde el color se adueña de la composición. Con Sayans, el dibujo tiene una importancia mayúscula, si cabe equiparable a la de la propia luz.

Sus composiciones, aparecen repletas de sensibilidad, con un toque muy humanista. Diríase que estamos ante un pintor que se abstrae de los problemas mundanos para transmitirnos una idea vital donde reina el equilibrio, donde el sentido del ritmo está ligado a una naturaleza pacífica, rebosante de vida, donde no hay lugar para el estrés.

En su obra se observa una evolución que le lleva a alejarse más de los bodegones, género que cultiva en sus inicios, y de ciertas naturalezas muertas, para centrarse definitivamente en los espacios abiertos, donde no falta el agua, ya sea en sus marinas, o en sus paisajes con río, en hermosas panorámicas, en un mundo en suma, más abierto. Da la impresión de que el mundo se empequeñece, mientras su paleta artística se agranda.

Isaac M. Valdés Pombo. Historiador del Arte.

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